“El futbol nos une”, “unidos por el futbol”, “la pasión no conoce fronteras”, “el futbol despierta emociones que no entienden de idiomas”, “el futbol es más que un juego; es una pasión compartida” y “unidos por la pasión” son algunas frases que pudimos escuchar durante el mes mundialista. Y sí, es una realidad que el mundial despierta emociones, y muchas, pero también es una realidad que la mercadotecnia influye mucho en despertar esas emociones. Las preguntas serían ¿para qué despertarlas?, ¿por qué en un evento como el mundial, se busca la unión?, ¿qué efectos tiene que en eventos así se busque ser uno solo?
Escuchar frases en donde la pasión es una constante tiene efectos en nosotros, en nuestra psique y en nuestro comportamiento. Que el mundial promueva que todas las pasiones se despierten tiene un porqué y podría ser una explicación a la ambivalencia que se vivió durante esos días. Los fanáticos se abrazaban gritando ¡gol! con lágrimas en los ojos y, enseguida, algunos se robaban pancartas de gente desaparecida para taparse de la lluvia, se pegaban unos a otros, y vandalizaban monumentos históricos debido a la euforia de los festejos. A este fenómeno en donde el objetivo es ser uno solo, Sigmund Freud lo llamó psicología de las masas. Pero vayamos por pasos.
¿Qué es una pasión? La palabra proviene del latín passio, passionis, que significa “sufrimiento”, “padecimiento” o “acción de padecer”; al mismo tiempo viene del verbo latino pati, que significa “sufrir”, “padecer” o “soportar”. Su origen está en relación con experimentar algo que nos afecta profundamente. ¿No acaso vimos a millones de fanáticos ser afectados por los partidos? Sin embargo, a pesar de ver a México victorioso durante su participación, la gente también se agredía y se insultaba fuera de la cancha; no todo era felicidad y abrazos, y cómo no si estaban afectados.
Ahora bien, si ya vimos que la palabra pasión está en relación directa con el sufrimiento y el padecimiento, entonces me pregunto: ¿la pasión distingue entre lo bueno y lo malo? ¿Cuándo se despiertan las pasiones y qué pasiones específicamente son las que se despiertan en cada uno? ¿Por qué si supuestamente es un evento donde la felicidad prevalece, la violencia también sale a relucir?
El otro día una amiga me contó que vio un meme en donde una chava decía que llorar porque México perdió contra Inglaterra era un pretexto para poder llorar por otras situaciones de su vida. Me pareció tan atinado que me hizo pensar en todo lo que un evento de masas puede despertar en cada uno, y con esto les pregunto: ¿en realidad es posible que seamos uno, que las pasiones sean las mismas para todos? Porque en esa búsqueda de ser unidad, algo de las pasiones de cada uno se despierta debido a nuestra singularidad, pero en la masa esa singularidad también se pierde, es por ello que la pasiones que se despertaron en el mundial fueron también pasiones violentas, porque se da una identificación con la masa. Sin embargo, somos sujetos singulares atravesados por una historia en donde llorar porque México perdió puede ser un pretexto para llorar por algo más.
Ahora bien, la palabra violencia viene del latín violentia, que se relaciona con vis que significa “fuerza”, poder” o “vigor”, lo que implica el uso de fuerza, imponiendo o dañando al otro. ¿Qué acaso no es esa pasión violenta la que se vivencia durante los festejos en México?, un país donde el horror a las diferencias sale a relucir pues el mundial ha evidenciado que quienes estaban en el estadio podían identificarse unos con otros, ser uno mismo, unidos, compartiendo la emoción del futbol, pero al salir se agredían con otros a pesar de irle al mismo equipo y los festejos no conocían los límites de las pasiones.
Al estar scrolleando en Instagram me topé con muchos videos que mostraban la euforia de los festejos, la violencia que se vivía al salir de los partidos, fanáticos descontrolados, en donde se podía ver cómo el pensamiento o el criterio desaparecían pues algo de sus emociones salía a relucir; unidos pero alegres, unidos pero violentos, festejando y violentando a la vez.
En Psicología de la masas y análisis del yo, Freud menciona que los sujetos tienden a perder parte de su autonomía, singularidad y subjetividad dentro de una masa, que al estar dentro de ella suelen dejarse llevar por sus emociones, manteniendo la masa unida por los afectos y la identificación con un líder o un grupo. Así que no sólo se trata de un pensamiento que domina, sino que también genera una identificación a través de las emociones y los afectos. Eventos como el mundial hacen que se genere una identidad con la masa que reduce la subjetividad de cada sujeto a una unidad y una utilidad específicas. Porque cuando uno se identifica a través de las emociones la singularidad y las diferencias logran borrar las dudas, y en eventos que se sostienen por el consumismo masivo, aspirar a ser uno total ayuda a que ese consumismo sea eficaz, sin preguntar o cuestionar.
No te pierdas mañana #EnLínea la columna ROJA DE CORAZÓN de @angiegalti2
Nos hablará de la fiebre mundialista#NoticiasEnLínea #Puebla #NoticiasPuebla 🔗https://t.co/D9kz4f2sBj pic.twitter.com/clAJ9JavK3
— PAULO YOLATL (@pauloyolatl) July 21, 2026
No por nada es muy común ver publicidad que insiste en hacer del futbol una cultura de masas. Se nota en frases como las que mencioné al inicio de este artículo, en donde la unión y la pasión son el objetivo. En eventos así, los efectos de las narrativas totalitarias apuntan al objetivo de sostener una identidad universal a través del consumismo, consumir todos los productos necesarios para poder disfrutar de un mundial. Bajo esos efectos de satisfacción inmediata e identificación con la masa es posible que se anule el pensamiento crítico y se pueda perder de vista injusticias como lo que pasó con las artesanas poblanas. Lo explico.
Adidas fabricó playeras “edición especial” hechas en colaboración con artesanas poblanas que se venden a un costo altísimo, pero el trabajo de las artesanas fue pagado a un costo bajísimo, sosteniendo la explotación laboral. Esa noticia pasó casi desapercibida, lo que se hizo viral fue la frase “¿y si sí?”, soñando con que México fuera el campeón mundial. Lo que importa para quien produce ese tipo de materialismo es que a través de la unión y la pasión se obtenga una satisfacción inmediata a través del consumismo, rompiendo también algo del lazo social.
Finalmente, con todo lo anterior no quiero decir que esté mal ver el mundial o ver un partido de México, emocionarnos y disfrutar, sino discernir por qué la violencia también sale a relucir debido a esa identificación que se da al buscar ser uno total. El criterio de poder pensar, dudar y preguntar se borra, porque hoy es más importante consumir y tener, antes de poder ver al otro en su diferencia y disidencia.
TE PUEDE INTERESAR ¡Cayó el tirador de la Atlixcáyotl! Capturan a empresario vinculado con ataques a automovilistas

No olvides seguirnos en FACEBOOK, TWITTER y TIKTOK







































































