A unas horas del despegue, la NASA confirma que todo está listo para que el cohete más potente del mundo devuelva a nuestra especie al espacio profundo. Cuatro astronautas harán historia este 1 de abril en una misión que marca el inicio de una nueva era de exploración.
Tras décadas de misiones en la órbita terrestre baja, el rugido del Space Launch System (SLS) está a punto de romper el silencio del Centro Espacial Kennedy. La misión Artemis II tiene programado su lanzamiento para este miércoles 1 de abril a las 18:24 EDT, en una ventana de oportunidad que los meteorólogos califican con un 80% de condiciones favorables.
Esta no es una misión más de “rutina” en la Estación Espacial Internacional. Es el primer paso tripulado para establecer una presencia permanente en la Luna y, eventualmente, saltar hacia Marte.
Una tripulación que rompe moldes
A diferencia de las misiones Apollo de los años 60 y 70, la cabina de la nave Orion refleja el mundo de hoy. Los cuatro elegidos para este viaje de diez días son:
Reid Wiseman (Comandante): Veterano de la Marina de EE. UU. que liderará la expedición.
Victor Glover (Piloto): Se convertirá en la primera persona de color en viajar más allá de la órbita terrestre.
Christina Koch (Especialista de misión): La ingeniera que ostenta el récord de la estancia femenina más larga en el espacio será la primera mujer en volar hacia la Luna.
Jeremy Hansen (Especialista de misión): Representando a la Agencia Espacial Canadiense, será el primer no estadounidense en salir de la vecindad de la Tierra.
El itinerario: Un “ocho” alrededor de la Luna
La misión no contempla un alunizaje —eso queda para Artemis III—, pero su complejidad técnica es máxima. Durante los 10 días que durará el viaje, la tripulación pondrá a prueba los sistemas críticos de soporte vital de la Orion.
Lanzamiento y órbita terrestre: Tras el despegue, la nave orbitará la Tierra para verificar que todos los sistemas funcionan perfectamente antes de “quemar” motores hacia el espacio profundo.
Trayectoria de retorno libre: La nave utilizará la gravedad lunar para dar una vuelta en forma de lazo (pasando a unos 7,600 km de la cara oculta) y regresar a casa sin necesidad de propulsión adicional, una medida de seguridad inspirada en el aprendizaje del Apollo 13.
El gran reingreso: El 10 de abril, la Orion golpeará la atmósfera terrestre a 40,000 km/h, probando el escudo térmico más avanzado jamás construido antes de amerizar en el Océano Pacífico.
“El vehículo está listo, el sistema está listo y la tripulación está lista”, declaró Amit Kshatriya, administrador asociado de la NASA, subrayando la confianza de la agencia tras superar las fugas de helio que retrasaron el lanzamiento a principios de año.
Más que solo metal y combustible
Como un toque curioso y moderno, la misión no solo lleva humanos. En un pequeño disco duro viajan los nombres de 5.6 millones de personas de todo el mundo que se registraron en la campaña “Envía tu nombre a la Luna”, convirtiendo este evento en un fenómeno de participación global.
Con el éxito de Artemis II, la NASA espera dar luz verde a Artemis III en 2028, la misión que finalmente depositará a una mujer y a un hombre en el polo sur lunar, donde el hielo acumulado en los cráteres podría ser la clave para fabricar combustible y oxígeno en futuras bases.
Por ahora, el mundo contiene el aliento. Mañana por la tarde, cuando los motores RS-25 se enciendan, la humanidad dejará de ser una especie ligada a un solo planeta para volver a ser, oficialmente, una especie de exploradores cósmicos.

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