Desde 2006, México padece un contexto de violencia exacerbada producto del narcotráfico que afecta de manera significativa la economía, la vida cotidiana, los territorios y, sobre todo, a las personas que habitan en ellos, en especial las infancias, que cambian de vida abruptamente, en silencio y constante incertidumbre. Se describe un contexto nacional de violencia derivada del narcotráfico que impacta principalmente a las infancias.
Esto se analiza en profundidad en la investigación de la Mtra. Sindy Carteño Arroyo, quien, desde la Dirección de Investigación y Posgrado de la IBERO Puebla, impulsó el diseño de un dispositivo pedagógico dirigido a infancias que habitan contextos de violencia exacerbada, particularmente aquellos vinculados al crimen organizado. La investigación propone un dispositivo pedagógico para infancias en contextos de violencia en la IBERO Puebla.
La académica explicó que, en estos entornos, el silencio suele convertirse en una forma de defensa ante las experiencias vividas. Sin embargo, cuando se prolonga, puede contribuir a normalizar y perpetuar las violencias, afectando la salud emocional y física de niñas y niños. Entre las principales afectaciones se encuentran la ansiedad, el miedo, la tristeza, la depresión, así como enfermedades físicas como la hipertensión y la diabetes. El silencio prolongado puede normalizar la violencia y generar graves afectaciones emocionales y físicas en la niñez.
Como parte de su propuesta teórico-metodológica, la investigación desarrolla el método de indagación micelial correspondencial (IMC), inspirado en el micelio —red subterránea que conecta raíces en los ecosistemas— para comprender la violencia como un fenómeno que atraviesa distintas escalas: desde lo individual hasta las estructuras sociales, políticas y económicas. Se propone el método IMC para entender la violencia como un fenómeno estructural e interconectado.
Entre los hallazgos más relevantes, se identifican fenómenos como la ansiedad territorializada, los silencios colectivos, la vigilancia internalizada y la fractura de vínculos sociales, así como diversas formas de adaptación, resistencia y cuidado comunitario. Estas dinámicas afectan de manera particular a niñas, niños y adolescentes, quienes frecuentemente carecen de espacios seguros para expresar y procesar sus experiencias. Se identifican efectos sociales y emocionales de la violencia como la ansiedad territorializada y la fractura de vínculos sociales.
Frente a este panorama, la investigación propone un cuento como herramienta central para abrir espacios de diálogo. A través de una narrativa metafórica protagonizada por animales endémicos de México —como la ajolotita, el teporingo, el quetzal, el tapir, la tlacuache y la ocelota—, la historia aborda experiencias de miedo, silencio y transformación de la vida cotidiana, sin hacer referencia directa a la violencia. Se plantea un cuento como herramienta pedagógica para generar diálogo y reflexión en infancias.
Este recurso se complementa con una guía pedagógica diseñada para su implementación en contextos específicos, como instituciones educativas, organismos públicos y organizaciones de la sociedad civil que trabajan con infancias en situación de vulnerabilidad. La propuesta incluye una guía pedagógica para su aplicación en instituciones y organizaciones sociales.
La Mtra. Carteño Arroyo subrayó que, si bien esta propuesta no pretende resolver la problemática de la violencia, sí busca abrir posibilidades para su abordaje desde una perspectiva más humana y digna. Así, la académica apuesta por fortalecer redes de cuidado y resistencia comunitaria, generando herramientas que permitan escuchar, comprender y acompañar con mayor sensibilidad a quienes viven estas realidades. La propuesta busca abrir caminos de acompañamiento humano y fortalecer redes de cuidado comunitario.

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